Descripción
Vivir en un pueblo y ser hija de madre soltera en los ochenta fue crecer pensando que algo no estaba bien en ti, que te faltaba gente en casa, que eras diferente, que eras menos. Ayer era niña y tenía lo que hoy tan solo puedo escribir.
Y me asomaba al balcón y pasaba gente que no volveré a ver nunca, y la recuerdo, como si me estuviera saludando hoy. Estos son los retazos del vuelo. Son disparos.
Poesía somos nosotras: la lluvia recogida en los cántaros del corral de la abuela, la leña en invierno y una lata de castañas con agujeros, y un pupitre buscando el solen la ventana de la clase de parvulitos. Somos lágrimas y miedo, y querer volver a casa. Somos todo eso y pérdida.
Golondrinas emigrando es el regreso al lugar donde construimos nuestro nido.
Es el te quiero que nunca le he dicho a mi madre. Y te quiero, eso es lo que gritan estos poemas que sobrevuelan la infancia







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